¿Qué riesgos clínicos genera la suplantación de identidad en hospitales?

La suplantación de identidad en el sistema sanitario es un fenómeno más extendido y difícil de detectar de lo que habitualmente parece. Lo que comienza como una simple prestación, alguien que usa la tarjeta sanitaria de otro, puede derivar en consecuencias clínicas graves para el paciente suplantado. A medida que los sistemas de salud avanzan hacia la digitalización, la identificación biométrica emerge como la herramienta más eficaz para cerrar esta brecha de seguridad.

En los sistemas sanitarios, la correcta identificación del paciente es el eje sobre el que gira toda la cadena asistencial. Cada diagnóstico, cada tratamiento, cada medicación prescrita está personalizada y queda vinculada a una persona concreta. Cuando esto falla porque alguien se vale de una brecha del sistema para beneficiarse de servicios sanitarios que no le corresponden las consecuencias no se limitan a una irregularidad administrativa. Los datos clínicos de otra persona quedan contaminados con información que no le pertenece, y en el momento en que ese historial alterado sea consultado para tomar decisiones médicas críticas, el paciente legítimo puede pagar un precio muy alto. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, cada año, los errores de diagnóstico representan el 16% de los daños prevenibles en la atención de salud, y una parte significativa de estos incidentes está vinculada a fallos en la identificación. La suplantación de identidad añade una capa adicional de riesgo que estos sistemas no están preparados para detectar.

Durante años, la identificación de pacientes ha recaído en métodos convencionales como las comprobaciones manuales o el uso de brazaletes, soluciones que, con el tiempo, han demostrado ser poco fiables. Para evitar los daños subsiguientes, la biometría se posiciona como una alternativa de confianza para garantizar la correcta identificación del paciente en momentos críticos. Puedes encontrar más información al respecto en nuestro artículo Puntos críticos de identificación de pacientes en hospitales: El valor de la biometría

Del fraude administrativo al daño clínico

La forma más habitual de suplantación de identidad en el sistema sanitario es aparentemente inocua. Una persona le presta su tarjeta sanitaria a un familiar, pareja o amigo para que acceda a consultas, pruebas diagnósticas o medicación subvencionada, con buena intención y sin llegar a ser consciente de las implicaciones y consecuencias que esto conlleva.

La infracción administrativa existe y tiene consecuencias legales, pero el daño real no está en la multa, está en lo que ocurre con el historial clínico del titular.

  • La cadena de riesgo

Cuando una persona accede a un hospital bajo la identidad de otra, cualquier dato generado durante esa visita, ya sea el diagnóstico, la medicación prescrita o los resultados de pruebas, queda registrado en el historial del titular legítimo.  Un historial contaminado de esta forma se convierte en una grave fuente de error cuando el sistema sanitario lo consulte para tomar decisiones clínicas. 

Dada la magnitud de los daños prevenibles asociados a los errores de diagnóstico en la atención de salud, la OMS ha establecido la Medicación sin daño como el tercer Reto Mundial por la Seguridad del Paciente. 

  • Las consecuencias económicas

La suplantación de identidad genera un gran  impacto económico directo sobre el sistema sanitario a través de prestaciones obtenidas de forma fraudulenta, medicación subvencionada dispensada indebidamente y el consumo de recursos diagnósticos bajo identidad ajena. Anualmente, el costo mundial asociado a estos errores asciende a aproximadamente 42.000 millones de dólares al año, prácticamente un 1% del gasto sanitario mundial. 

  • Las consecuencias humanas

Más allá de los costes económicos, estos errores de diagnóstico pueden ocasionar graves daños, la prolongación de una enfermedad o incluso una muerte, que podría haberse evitado. Múltiples consecuencias irreversibles, que no solo afectarían a la salud del paciente suplantado, sino también a la del suplantador.
Según la OMS, solo en los Estados Unidos de América, los errores de medicación provocan al menos una muerte diaria y daños en aproximadamente 1,3 millones de personas al año. 

Por qué los sistemas de verificación actuales no son suficientes 

La tarjeta sanitaria fue diseñada como documento de acceso al sistema, no como mecanismo de verificación de identidad. Su presentación no es suficiente para garantizar que la persona que solicita la prestación es efectivamente quien dice ser. Los controles visuales del personal administrativo, comparar que la foto del Documento de Identidad coincide con la persona, son poco fiables e imposibles de aplicar de forma sistemática en entornos de alta presión.

Una vez dentro del hospital, los brazaletes identificativos son el método más extendido para vincular al paciente con su historial. Sin embargo, presentan múltiples limitaciones al ser muy susceptibles a errores humanos, como que se coloquen correctamente, no se intercambien o se desgasten. Por otra parte, no se previene la suplantación de identidad, pues la persona portadora de la pulsera puede llevar datos que no le pertenecen. En nuestro artículo Brazaletes identificativos en hospitales: ¿Son suficientes para garantizar la seguridad del paciente? analizamos esta problemática en detalle.

En conjunto, los sistemas de verificación actuales son excesivamente laxos y dejan un gran margen de error que convierte el fraude de identidad en una problemática difícil de detectar.

La biometría como respuesta segura

Garantizar el diagnóstico correcto al paciente correcto es la base de una atención sanitaria segura y eficaz y en este contexto, la biometría desempeña una función vital para reducir los riesgos y las consecuencias derivadas de los errores de diagnóstico.

Un proceso que se completa en pocos segundos, como es la toma de una muestra intransferible, de huella dactilar, iris o facial, elimina de raíz la posibilidad de suplantar la identidad y contaminar el historial clínico de un paciente. De este modo, se consigue un nivel de precisión que supera con creces el de los métodos tradicionales. 

Por todo ello, la biometría no es solo recomendable, sino esencial para asentar las bases de toda cadena asistencial que aspire a ser verdaderamente segura.

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Referencias

  1. Imágenes © Verázial Labs. Todos los recursos visuales son activos propios generados por IA, creados exclusivamente para esta publicación.

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